La capital austriaca es un clásico destino Centroeuropeo. La Catedral de Viena, la Iglesia de San Carlos Borromeo, la Opera de Viena y el Palacio Hofburg son algunos de sus atractivos, pero hay muchos más. Por eso es muy importante organizar la ruta que uno vaya a realizar para ver el máximo de lugares de interés en el menor tiempo posible.
Para ellos es de gran importancia conocer el transporte público de la ciudad. Viena cuenta con un transporte eficaz y que llega a casi todos los puntos a visitar.
El metro también conocido como U-Bahn, cuenta con 5 líneas y su frecuencia es de 2 a 8 minutos. Los billetes se pueden comprar en las taquillas del metro y cuesta 1,80€ en 2010. Es quizás el medio de transporte más rápido.
La línea roja 1 – Transita desde el Nordeste con el centro-sur.
La línea morada 2 – Llega al centro de Viena desde la estación Stadion con la de Karlsplatz.
La línea naranja 3 – Recorre el oeste y se hasta el sudeste.
La línea verde 4 – Desde Hütteldorf hasta Heiligenstadt recorre el centro de Viena
La línea marrón 6 – Transita desde Siebenhirten hasta Florisdorf, del norte al sur.
El tranvía también es un medio de transporte muy utilizado. Consta de 30 líneas y especialmente la 1 y 2 transita por los lugares turísticos.
Podéis tomar también el Viena Ring Tram,. Circula por la Ringstrasse desde las 10:00 y las 18:00 y ofrece en diferentes idiomas información de los puntos turísticos de Viena.
El autobús también cumple una función importante aunque no tanto como el metro o tranvía. Pero es de utilidad el NightLine, un autobús que funciona desde las 00:30 hasta las 5:00 horas.